Publicado en Uncategorized

Sal con alguien que tienda a ser valiente. Un comentario personal

Hoy me gustaría compartir un bonito texto de @Pablo_Arribas del El universo de lo sencilloal que me gustaría añadir unos cuantos matices personales.

Pinzas de la ropa colgando juntas

Sal con un valiente…sí. Pero ¿es la valentía una cuestión de todo o nada o es más un afecto que se puede experimentar en mayor o menor medida en función de la persona, el momento y la situación? Para mí no es algo dicotómico, no hay más que mirar a nuestro alrededor. Las personas somos incongruentes, dudamos y nos equivocamos. A veces, esto nos hace comportarnos más prudentemente, que no más cobardemente.

Sal con una persona que tienda a ser valiente…

A la base de la mayoría de los problemas de pareja actuales se encuentran dos asuntos importantes: Primero, el individualismo. Estamos centrados en nosotros mismos y, sin embargo, tenemos un miedo y una necesidad imperiosa de protegernos del otro, como si nuestra autoestima dependiera en gran parte de la opinión de este. Segundo, los malentendidos por una comunicación poco clara, poco conectada (hablamos sin reflexionar acerca del impacto que nuestras palabras tienen en el otro) y contaminada de inseguridades (“si digo esto, va a pensar aquello”; “ahora no le escribo porque si no X”, etc.).

“Excusas para llevarse el polvo, pero dejar el mueble”. Para mí esto tiene que ver con el primero de los asuntos ahora mencionados -el individualismo- y con la baja tolerancia llevada al extremo. Antes se aguantaba todo. No lo defiendo en absoluto. Ahora pocas cosas se contemplan, se hablan, se negocian o simplemente se aceptan como parte del otro. Somos hedonistas por derecho propio y como tales, creemos firmemente que no tenemos necesidad alguna de sufrir, ni de complicarnos la vida. Estoy de acuerdo. Pero como dice @Pablo_Arribas vivir -ser valiente- implica llevarse algún que otro arañazo. Vivir conlleva arriesgarse. Y en ese camino, que tampoco debe ser un campo de minas, podemos aprender a dialogar, a poner las palabras al servicio de una relación en la que creemos y también, a tantear nuestros límites y a desarrollar una mayor flexibilidad mental. Nuestra intransigencia nos lleva en algunos casos a no dar oportunidades a que algo prometedor termine de desarrollarse.

Es cierto, ya no hacen falta actos heroicos para demostrar el amor, y por eso son aún más valiosos los actos cotidianos, los que se hacen sino conpensar, pero siempre por voluntad propia. Más allá de las palabras, que pueden venir adornadas de infinita parafernalia fíate de los actos, de los reales, no de los imaginados y/o deseados. Y júzgalos de manera objetiva, pues solo ellos te dirán si una persona realmente apuesta o no apuesta por ti.

Y finalmente, el eterno dilema razón-emoción. ¿El que ama -el valiente- carece de razón? Para mi gusto no son aspectos fácilmente divisibles, están casi fundidos. La persona que es capaz de decidir racionalmente estary apostarpor ti demuestra, en mi opinión, una valentía aún mayor, porque es consciente de su decisión, ha tenido en cuenta sus emociones y sus valores para tomarla y se ha proyectado en el tiempo más allá del momento presente. Su decisión no se ancla al instinto, que puede ser motor para los primeros momentos de una relación, pero tan solo un sutil ronroneo cuando esta ya ha avanzado en el tiempo hacia una etapa más madura.

Al margen de estos pequeños apuntes personales coincido en lo que transmite el texto original del blog El universo de lo sencillo. Les animo a que lean más artículos de Pablo Arribas, ¡son fantásticos!

Autor:

Psicóloga Clínica. Apasionada de la danza, los libros y los viajes. Isleña afincada en Barcelona.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s